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Sudestada: un asiático que hay que conocer

24 de marzo, 2007

Modesto Lafuente 64. Mapa. Tel: 91 533 41 54. Mapa.

Sudestada nace en Madrid como «sucursal» de uno original en Buenos Aires, no deja de ser curioso unos argentino montando un asiático. Recibe buenas críticas y es sin duda digno de visitarse si se es aficionado a esta cocina. El local decorado de forma zen, un poco frío, y para unos 25 comensales, imprescindible reservar para asegurarse mesa.

sudestada

Antes de todo, hay que llegar con ganas de probar cosas nuevas, fuertes, con contrastes, toda una experiencia para la que hace falta olvidarse de los sabores habituales y estar dispuesto a experimentar. La verdad es que recuerda a una curiosa mezcla entre cocina «moderna» por presentación, detalles, combinaciones y juegos de sabores con los aromas más auténticos de Asia.

Antes de describir el menú, una larga aclaración, no soy crítico gastronómico, ni especialista en asiáticos y tampoco he tomado nota de los cinco ingredientes de cada uno de los diez platos probados, se trata de contar la visión normal, como ya he hecho a varios amigos, en el fondo el objetivo del blog. Supongo que teníamos el menú degustación, y por todo lo que hemos probado y lo relativamente corto de la carta creo que hemos tenido una buena visión de su cocina.

Para empezar unos rollitos vietnamitas pero de tamaño considerable, no «de muestra» como suele ocurrir, con su correspondiente lechuga, menta y un poco de ensalada y la salsa para acompañar, muy buenos. Para continuar una excelente empanadilla con un relleno de fuerte sabor a jengibre, de lo mejor de la comida, después una ensalada de entrañas de cordero, menos mal que tenía alguna verdura picante, pero el sabor era duro de pasar, al menos para mi. Luego una empanadilla, pero con la masa cocida en lugar de frita y salsa de soja, imprescindible para tomarla, también buena.

Ahí empezamos con los segundos, arrancamos con unos secretos de ibérico con algunas verduras, excelentes, con un chorro de mango por encima que le daba muy buen punto a la carne, de acompañamiento un arroz frito con maíz, guisantes y alguna otra verdura, y unos taquitos, seguramente de carne de cordero, que preferí apartar para no estropear el sabor del cerdo. También algo de arroz blanco para bajar los sabores. Además es de los casos que esa guarnición de verduras no se debe dejar ahí, acompañaba a la perfección, de lo que se podía prescindir era de mojar la carne en la salsa.

Y para terminar otros dos platos, uno carne, ¿de cordero o cerdo? muy picante, para tomar junto con arroz blanco, muy buena también, como se puede ver el picante (y eso sin coger las guindillas) tapaba el resto, pero esta realmente rico, sin anular la capacidad de percibir sabores. Y por último un plato que se me ha quedado algo perdido, parecido a calamar en sabor, pero no debía ser, acompañado por fideos secos y algunas verduras.

En los postres un variado con los cuatro que tienen, donde destacaba mucho las tres texturas de chocolate (helado, crujiente y palitos) y algo menos el pudin de coco acompañado de helado del mismo sabor.

Todo esto acompañado por cerveza japonesa Kirin de botella, sabor seco y perfecto complemento para el picante; también tomamos un cava seco, muy bueno para empezar y postres pero avasallado en la comida por la potencia de los sabores. Como cerveza de grifo tienen Ambar, algo que ni me he planteado, la tengo especial manía.

El precio 40€ el menú, bebidas aparte, en la carta debe oscilar entre 30 y 40, hemos comido más de lo normal.

En cuanto al servicio muy bueno, tres personas en cocina y tres para sala, lo que para el tamaño del local es mucho. Curiosamente te explican cada plato y cómo comerlo, utensilio recomendado, si echarle la salsa o no, choca un poco, pero es realmente útil para conocer su cocina y disfrutarla en plenitud. El trato muy bueno y rápido y además hemos prolongado la sobremesa más allá de lo razonable y en ningún momento nos han dicho nada. Sólo un pero en cuanto al local, a este nivel «los fogones» deberían estar más separados del comedor, el ambiente se carga un poco.

Toda una experiencia por los sabores asiáticos, es curioso como aunque se mezclan varios y algunos son desconocidos, se puede percibir cada uno de ellos por separado, no es un «pastiche» y además cada plato tiene su personalidad propia.

Tras lo visto, yo recomendaría el siguiente menú: rollitos vietnamitas, empanadilla (la frita), secreto ibérico si apostamos por lo flojo y la carne picante si nos aventuramos y para cerrar chocolate tres texturas, acompañando con la cerveza Kirin. Y además de eso, preguntar, seguro que nos explican todas las opciones y nos ayudan a confeccionar un buen menú, la parte «didáctica» la hacen bien.

Comer con cerveza

26 de febrero, 2007

cervezasHay una cierta tendencia popular a considerar la cerveza una bebida «menor» y pensar que el vino es lo adecuado para acompañar cualquier comida, grave error. Esta idea seguramente venga de la gran tradición vinícola de España y esa cultura no la tenemos alrededor de la cerveza, por eso aquí sólo conocemos la «caña normal» y aunque variando de una marca a otra, en el fondo es muy semejante, y nos perdemos las cervezasmúltiples variedades que sí hay por Europa. Ese tema de «las de importación» es caso aparte y sólo se encuentran en locales especializados, vamos a comentar algunas buenas combinaciones de la bebida clásica de los bares.

La cerveza es el complemento ideal a los platos y productos con sabores agridulces, avinagrados, muy especiados o con mostaza, así como con los ahumados y marinados, también se llevan bien con los productos grasos y con sabores amargos.

gambasAsí combinará perfectamente con todo tipo de conservas, especialmente escabeches, como atún, ventresca (también por su punto graso), berberechos, langostillos, o con los preparados en vinagre como los salpicones y sobre todo los boquerones en vinagre. Aquí sería más complicado encontrar un vino, siempre difícil de mezclar con vinagres, que hiciera la misma función. Excelente también su combinación en mariscos, especialmente gambas, cigalas, ostras o nécoras, por ejemplo, aunque hay que reconocer que aquí un buen vino blanco tampoco desmerece. Y como no, se pueden tomar acompañando cualquier preparación de fritos, tanto de pescados como de verduras o carnes.

Tampoco vendrá mal al comer verduras y ensaladas, especialmente bien con los preparados con tomate por su punto ácido y muy adecuadas para acompañar espárragos o alcachofas que son difíciles de encajar con otras bebidas, como es también el caso de las ensaladas de aliños ácidos de vinagre o limón.

Sólo un par de lagunas, que particularmente no he resuelto bien, el acompañamiento de los quesos, algo que da mucho que hablar, y donde para mi la cerveza no es buena compañía, habría que buscar el tipo justo para cada quedo. Es curioso como en las cervecerías típicas te ponen unos picos de pan para acompañar la tapa de manchego generalmente y es mejor utilizarlos antes y después de comer la porción de queso para separar los sabores, quizás una manía, pero compartida con muchos buenos cerveceros. Y otro punto personal y discutible, no me entra excesivamente bien con el jamón serrano, a pesar de su punto graso, sólo si es un canapé que lleve tomate me cuadra, sino tengo la sensación de perder parte del gusto del jamón.

Resulta especialmente refrescante al tomar picantes y platos muy condimentados, como los de la cocina mexicana, o con los que llevan ajo o pimentón, tan abundantes en nuestra gastronomía. En estos casos es una buena opción porque encontrar un vino se puede hacer difícil al quedar un poco tapado por las especias lo que no permite disfrutarlo plenamente.

sushiEn otro tipo de cocinas, como la japonesa, también hace una combinación ideal, por ejemplo con sushi, o sashimi, no imagino tomarlos con otra cosa, la mezcla del pescado crudo, la salsa de soja y el fuerte wasabi no es algo fácil de encajar con una bebida y el contrapunto de la cerveza es sencillamente perfecto.

En mi opinión mención aparte merece la comida alemana, como no podía ser de otra manera todos los platos combinan perfectamente con nuestra bebida favorita y ahí sí que convendría explorar nuevos sabores y variedades, aprovechando que muchos de los locales combinan comida y bebida alemana como éste del que hablábamos hace unos días. Gran parte del éxito está en los sabores ácidos de sus ensaladas con arenque ,pepinillos o cebolletas o del clásico chucrut de acompañamiento, pero también resulta ideal para tomar unas salchichas con patatas. En este caso para completar la ambientación podemos recurrir a las típicas jarras de enorme tamaño que nos evocan a la Oktoberfest.

Para profundizar en este tema recomiendo una excelente y completa guía titulada «Los maridajes de la cerveza y la gastronomía» (pdf) publicada en cerveceros, página de los productores de cerveza, actualmente en obras, desde la que hacen una interesante labor de promoción y difusión de sus productos, y que conviene seguir a los que somos aficionados.

Taberna de la Dolores

5 de febrero, 2007

Plaza de Jesús 4. Mapa.

Este establecimiento es uno de los clásicos de Madrid, tanto por su ubicación como por su tradición. La zona es de las más frecuentadas para salir, con muchos bares y cerca de Huertas para poder continuar la noche. En cuanto al local está decorado con motivos de cervezas: carteles, anuncios, y sobre todo jarras, bonito, en plan antiguo y acogedor. El ambiente es bueno, quizás un tanto turístico también porque muchos de los clientes somos «de paso».

La estrella para mi es la cerveza, Mahou a pesar de que no se vea en los grifos, excelentemente tirada, y a los precios habituales en las cervecerías conocidas. Como curiosidad los vasos de doble están grabados con el nombre del local y de cristal fino, esto se agradece, en definitiva todo un placer tomarse unos cervezones. El vino (tinto) también era bastante bueno según los que lo tomaron (eso sí, era Ribera).

De aperitivo no ponen nada, así como suena, ni unas aceitunas, esto tiene fácil arreglo porque se puede pedir lo que quieras, eso sí pagando pero por un euro hay el típico pepinillo con anchoa, esto hay a quien le molesta y positivo no es, pero es así y es mejor saberlo de antemano. A mi me compensa por la cerveza, pero ese es un duro debate entre los «tapeadores».

Para comer tenemos raciones, no hay cocina, así que destacan las típicas de conservas, buena calidad y precios altos como de costumbre. Son destacables las tostas y pequeños montados, hay una amplia variedad a unos 2,5€, perfectas con las cervezas, buena la de salmón, muy bueno el roquefort y el montado de chipirón con anchoas es de lo que más me gusta, en general muy buena calidad en todo. El hecho de ver las tostas ya hechas en el expositor facilita el elegir y al ser frías no las afecta para nada.

En cuanto al trato profesional, bueno como debe corresponder a sitios tan conocidos. En general está bastante lleno, sobre todo en fin de semana, a veces puede ser difícil encontrar un sitio, al fondo hay unas pocas mesas siempre llenas.

En definitiva un muy buen sitio para tomar cervezas y picar algo, seguramente no para cenar del todo, e imprescindible conocerlo por su fama. Además está en una zona con muchas posibilidades que ya iremos detallando.

El automático: una oferta original.

20 de enero, 2007

C/ Argumosa 17. Mapa.

En esta calle hay numerosos bares y restaurantes y se encuentra en una zona con bastante ambiente, muchos de estos locales tratan de ofrecen algo distinto, tanto en decoración como productos, y este es uno de los que lo consigue. Podemos encontrar un ambiente acogedor, con bastantes elementos de decoración que hacen que parezca más un sitio personal que uno público, encajará en nuestro estilo o no, pero al menos reconozcamos que sale de las simples cuatro paredes sin más.

Aquí la cerveza, nuestra primera referencia habitual, no es muy destacable, al menos es Mahou clásica mal tirada, lástima, sin llegar a ser horrible pero lejos del ideal… eso sí servirá para acompañar lo que comamos.

En la carta de tapas y raciones es donde se nota un elemento diferenciador, no se trata de las típicas raciones de todos los bares, ni de las tostas sin imaginación que ya son una plaga. La carta es variada, incluye platos típicos difíciles de encontrar de tapeo y además se pueden ver en el expositor muchos de los productos menos conocidos para hacernos una idea de lo que nos vamos a encontrar.

Así podemos encontrar migas, buenas, y recibidas con ilusión porque cada vez están menos presentes en las tapas, salmorejo, realmente espectacular, suave y cremoso, muy celebrado por todos los comensales, y eso sin ser uno de mis platos preferidos pero aquí resulta imprescindible. La quiche normal, un poco blanda y deslabazada para mi gusto. Una de las especialidades son los pasteles salados (como si fuera un bizcocho alargado, del que cortan una rodaja) de carne, pollo, verduras, muy originales, el de ternera con salsa de mostaza realmente bueno, el mejor de los probados, el de pollo con salsa también bueno, algo por debajo del anterior.

El día de la visita éramos un grupo grande, no todos comieron, pero con 10€ persona llegó y sobró, así que contando tomar tres cañas para cenar y compartir bastante, cenando a gusto, puede estar por ese precio. Visto lo que nos encontramos por ahí y la originalidad de la comida me parece barato.

En cuanto al trato bueno, amable, cercano, quizás un poco de andar por casa (no esperemos uniformes de camarero ni cosas de esas) pero compensado con simpatía y adecuado al local y el estilo general de la zona.

En definitiva un sitio que ha sabido diferenciarse, resultando una buena opción para cambiar la monotonía habitual de muchos locales, cada vez más extendida, sobre todo con la manía de marcas comunes, franquicias y otras tendencias que hacen que el salir de tapas pierda la variedad que debe tener.

Hay bastantes referencias por ahí, con fotos, que destacan sobre todo el ambiente en verano con las terrazas, cuando vuelva el sol informaremos.

Museum: cocina de diseño razonable

15 de enero, 2007

c/ Argumosa 30. Cierra domingos. Mapa.

Al lado del museo Reina Sofía y en una calle con bastante ambiente encontramos este local moderno, al estilo de un café con comedor, que no hace presagiar que tengan una cocina de diseño.

museum

En primer lugar aclarar que no soy un fanático de este tipo de cocina, pero tampoco un detractor, si las cosas están buenas y a un precio razonable perfecto. Tampoco se trata de hacer una crónica gastronómica e incluso el término «de diseño» podría ser discutible, digamos que también vale moderna, incluso un tanto minimalista… pero de alguna forma hay que llamarlo para que nos entendamos.

La carta muestra tres ensaladas, cinco entradas, dos pescados y tres carnes, así como dos tostas, realmente muy poco, pero suficiente para comer y elegir lo que nos apetece. El día que estuve comiendo tomamos un menú cerrado un tanto distinto a la carta pero parecido a muchos platos y que sirve para ver la cocina que hacen.

Un entrante que era una sopa fría basada en el ajoblanco con base de tomate, muy cremosa y con algunas pasas y frutos secos, buena combinación. De primero una lasaña (realmente un par de obleas tipo canelón, muy finas) con setas variadas, trigueros y cierto aroma a trufas (junto con algún ingrediente más, ya sabéis larga explicación al traer el plato, imposible de recordar todo), extraordinaria, lo mejor de la comida.

De segundo un bacalao tibio con espinacas, crema de idiazabal y reducción de Pedro Ximenez, buena pero lo más flojo para mi gusto, un tanto seco el bacalao y el acompañamiento no iba mal pero no se unía con el pescado de la forma deseable. Por otro lado pidieron un solomillo al ravioli de maíz que tenía buen aspecto y gustó mucho Finalmente un postre de frutas levemente horneadas, con canela y una salsa dulce (tipo leche condensada por decirlo de alguna manera) muy buena. Basándose en la carta, en platos parecidos, esto debe de andar por los 35€ con vino, correctos pero nada del otro mundo, lo básico para comer.

La presentación de todo muy buena y el servicio profesional, quizás un tanto distante, y eso que me gusta más la seriedad que la cercanía. El local y el ambiente muy agradable, muy pocas mesas, pero poco ocupadas.

Se trata por tanto de un sitio para probar, que por unos 30€ persona permite tomar una cocina bien hecha, muy cuidada y bastante sofisticada, en un lugar donde vamos a estar tranquilos. En mi opinión ideal para compromisos (si se ajusta a nuestro presupuesto) , comida no muy contundente, muy buen sitio y relativamente de moda, por la cocina y por la zona. Lo que no nos permite es repetir demasiado dado lo corto de la oferta, habrá que ver si cambian la carta con frecuencia y ver la carta de vinos por si queremos salir un poco de lo más normal.

Ficha del local en lanetro

Albur

9 de enero, 2007

C/ Manuela Malasaña 15, esquina C/Ruiz. Mapa.

En una zona con muchos locales y restaurantes encontramos este bar-cafetería con el señuelo de la placa de Mahou en la puerta y bastante buen aspecto. Está bien decorado con cacharros de bronce y tiene una zona con bastantes mesas, la barra un poco pequeña quizás.

La cerveza está bien tirada, y eso que tenían bastante prisas lo que le añade mérito al pararse para hacer bien las cosas, también cuentan con grifo de sin alcohol y de vermut (Izaguirre). En la carta de vinos tienen crianzas a 2,30€ y el resto tanto tinto como blanco a 1,90€. Acompañan la bebida con tapas variadas, algo más que unas simples aceitunas, sin exageración pero buenas.

En la carta encontramos unos buenos pinchos que anuncian como de «Chapata de harina de trigo y centeno elaborada en horno de leña», las hay de gulas jamón, tortilla, según anuncian salen a determinada hora y después se ve que están en un mostrador. A 1,80€ cada uno parecen bien, son de un tamaño considerable.

Las raciones son también variadas, morcilla, (excelente, no de arroz, tipo la de León), no hay que perdérsela, butifarra, croquetas (buenas también), tortillitas, a unos 8€ cada una, huevos revueltos y pimientos a unos 9€.

Se puede ver a mediodía que gran parte del público son habituales que comen allí, y está bastante lleno, buena señal. Además lucen un premio: el 3er premio del concurso de tapas de la II feria de la tapa de Madrid (junio de 2006) lo cual motiva aún más a probar sus pinchos.

Se trata de un buen sitio para cenar algo o para tomar el aperitivo.

post pendiente de ampliación

FIDE

4 de enero, 2007

Ponzano esquina Bretón de los Herreros 17. Abre todos los días de la semana. 12.00-16.30;19:00-24:00 aproximadamente. Mapa.

Continuando el recorrido de la calle Ponzano para tomar unos buenos cervezones llegamos a FIDE, un lugar conocido no sólo por los habituales de la zona sino en todo Madrid, tanto por su cerveza como por sus mariscos. Se trata de un local con aspecto moderno, decorado sobriamente con mármol, inoxidable y grandes ventanales que invitan a entrar.

Las bebidas.

La cerveza es lo fundamental, excelentemente tirada, con dos grifos de Mahou clásica, y uno de sin alcohol, lo que la salva un poco, tanto en caña (1,20€) como en doble (2,20€) resulta perfecta para el aperitivo o para la cena, no hay diferencia entre como está tirada una «dosis» u otra, así que la elección es libre. Eso sí será difícil que tomes sólo una, ya que su suavidad y la consistencia de la espuma hasta el final de la caña la hacen irresistible.

En cuanto a las tapas, son las clásicas de cervecería, banderillas, aceitunas, patatas fritas con diversas conservas, buenísimas y en la cantidad justa para acompañar la cerveza, nada más. Si eres muy habitual quizás parezcan un poco iguales, pero últimamente incorporan alguna variedad como unos excelentes pimientos picantes rellenos de queso o pequeños canapés con ensaladas alemanas que alegran a la caña y al cliente, claro.

fide

También cuentan con vermut de grifo (de Reus) y en cuanto a los vinos son bastante buenos, se puede elegir Rueda, Albariño entre otros en blancos y en los tintos destaca el Viña Mayor Crianza de 2001 a un precio lógico (2,20€ si no recuerdo mal).

Para comer.

La especialidad de la casa son los mariscos y las conservas. Los primeros siempre de las mejores procedencias, calidad inmejorable y siempre al mismo nivel. Aunque depende del mercado la variedad suele ser amplia, no faltan las gambas de Huelva y suele haber percebes, camarón, cigalas (he tomado algunas memorables), necóras… y como no las ostras, que en temporada, a 8€ la media docena se venden continuamente, se ve gente, algunos solos, que llega simplemente a tomar una bebida y sus ostras para irse después corriendo.

En cuanto a las conservas hay de todo, de las mejores marcas, mejillones, chipirones, navajas, vieras, bonito (magnífica la ensalada con tomate y pimientos) y todo lo que podamos imaginar, hasta de boquerones fritos, aunque sinceramente prefiero los clásicos.

Tampoco hay que olvidar unos extraordinarios embutidos, lomo, chorizo, salchichón, queso (único y excelente cuando se le ve muy curado, casi color naranja) y jamón, que aunque no está a la vista existe.El único «inconveniente» es que lo bueno se paga, así que los precios son altos y la verdad es que sirve más para picar que para comer, también porque nadie se cansa de comer buen marisco. Eso sí, no te vas a sentir engañado, la calidad está acorde con el precio, así que si quieres gastarte el dinero, es un buen sitio, lo vas a aprovechar.

Si queremos simplemente picar algo con la cerveza los canapés son una buena opción, muy buenos todos ellos, con el pan recién tostado y un aceite de oliva de primerísima calidad. Imposible recomendar sólo uno, así que según lo que apetezca cada día.

Como detalle añadir que las raciones y canapés se suelen poner con un excelente pan de chapata, lo que unido al buen aceite podemos imaginar como acaba.

En cuanto al trato impecable, muy profesional y discreto, pero también amable y cercano cuando te conocen un poco, cada día es más difícil ver como un bar funciona a la perfección y realmente da gusto cuando es así.

En definitiva un sitio muy recomendable para ir a tomar cervezones con los amigos, para quedar bien si vas con alguien a tomar el aperitivo, o para darse un homenaje a base de mariscos y conservas, no defraudará en ningún caso.

Disclaimer: paso muchos días ahí y la relación con dueños y personal es magnífica, pero la profesionalidad de todos garantiza el mejor trato a todos, en cuanto a la calidad ningún entendido de Madrid lo duda.

El Doble. Un clásico de las cervecerías de siempre.

30 de noviembre, 2006

Ponzano 58, Madrid. Mapa. Cierra domingos por la noche y lunes. Horario de 11-16 y de 19:30-24:00 aproximadamente.

Una referencia indiscutible en la buena cerveza.

En una calle plagada de buenos bares nos encontramos con El Doble, un pequeño local con la decoración tradicional de las cervecerías, mosaico, jarras de cerveza y motivos taurinos, punto de encuentro de habituales del barrio y en general de amantes de los cervezones.

La estrella indiscutible es la cerveza, Mahou por supuesto, tirada de forma inmejorable y cumpliendo todos los requisitos exigibles. Las cañas (1,20€) y los dobles (2,20€) no paran de salir del grifo, siempre cuidado de manera exquisita; ver cómo la tiran constituye un espectáculo que no deja de admirarme.

eldoble

Entre los más exigentes es normal pedir dobles, ya que la cerveza está aún mejor. Resaltar que esta cerveza cautiva a los aficionados y gusta mucho a los que no lo son tanto, así que es un buen lugar para llevar a alguien que no le apasione demasiado, en unas pocas visitas se aficionará más y empezará a valorarla.

Tapas.

Aquí no son las protagonistas, su función es acompañar a la cerveza, resaltar su sabor y facilitar el beberla. Por tanto encontramos los clásicos pinchos de tasca, en principio aceituna, pimiento y anchoa, pero que suelen variar, según los días, con interesantes combinaciones con boquerones, berberechos, o langostillos, sin duda mi preferido.

Según avanzas en las rondas puedes ir encontrando las conservas y embutidos característicos del local, no en gran cantidad, lo justo para pasar la cerveza, pero sí de gran calidad. Para los habituales es de agradecer la ligera variación en estas tapas para no tomar lo mismo dos días seguidos.

Para comer.

Indicar en primer lugar que no hay cocina, así que las raciones a elegir son de mariscos, conservas y embutidos, todas de la mejor calidad. En el caso del marisco varía «según mercado» y no todos los días se encuentra lo mismo, siendo las gambas lo más frecuente; es bueno echar un vistazo a la vitrina para ver qué es lo mejor del día, suele haber algún producto particularmente sobresaliente y conviene aprovechar la ocasión. Por lo demás jamón, lomo, chorizo, anchoas, berberechos, boquerones…

Recomendamos probar alguno de los canapés si necesitamos acompañar un poco más la cerveza, son básicos pero bien elaborados, muy aconsejables los de jamón, boquerones con anchoas y sardina ahumada.

Ahora bien, toda esta calidad hay que pagarla, así que no esperemos cenar mucho y menos por poco dinero, como referencia: los canapés rondan los 3,60 2,80€, una ración de jamón 18 16€ (corremos el riesgo de que por el error nos cobren eso) y las gambas, 1/4Kg 25€.

Un lugar imprescindible.

El servicio enormemente profesional, cada vez más difícil de encontrar, y con el tiempo amistoso. En definitiva un excelente lugar para tomar los primeros cervezones y picar algo, con buen ambiente y todo el sabor de las cervecerías tradicionales.

Tienen otro local cercano en José Abascal esquina Ponzano, que permanece abierto todos los días, semejante pero que será protagonista otro día.

Disclaimer: el Doble constituye uno de nuestros habituales centros de reunión y tras varios años yendo hemos alcanzado una muy buena relación con los dueños y camareros. Aun así, a diario vemos el trato a todo el que entra por la puerta y podemos decir que no se verá decepcionado con lo que aquí hemos descrito.